Unease In My Soul: A Message From Bishop Jennifer

Dear Ones:

The news that nine people are dead after a mass shooting at the FedEx Ground facility near the Indianapolis International Airport is heartrending. On behalf of the diocese, I extend my deepest sympathies to everyone whose life has been touched by last night’s shooting, particularly the families and friends of those who were killed. We lifted them up in prayer during a service of mourning at Christ Church Cathedral earlier this afternoon, and I urge you to keep them in your prayers.

Let me confess that I have unease in my soul that we Hoosiers are getting used to having our hearts rent. The city of Indianapolis lost five people to a mass shooting in January, and four more in March. Two hundred and fifteen people were murdered in our state capital in 2020, an increase of 40 percent over the previous year. Across the state of Indiana, nearly 1000 people died by gun violence in 2019. Nearly six in ten of those who died took their own lives with a gun.

Our streets are flooded with guns. Yet our state and national leaders have been agonizingly slow to respond, and so it falls to us to mourn every life that is lost to gun violence, and to organize ourselves and continue pressing for an end to this epidemic.

We find ourselves mourning these grievous losses in the very season when Christians celebrate Christ’s resurrection. Easter is not an abstraction for us, and thus we are called to do what is within our power to bring life out of death. Here in the Diocese of Indianapolis, we are standing with the vulnerable and marginalized to transform the systems of injustice that keep God’s people at risk to gun violence in our homes, our schools, our communities and our workplaces. I find great hope in the many ways we have committed to the long process of dismantling systemic racism, undoing the evil of mass incarceration, and cultivating the conditions in which our communities can flourish.

Such work is daunting, but we persevere because we are called to be beacons of Christ, especially in the most difficult times. I invite you to take action to end gun violence and the systemic injustice that allows it to flourish by praying, learning and advocating using the resources of Bishops United Against Gun ViolenceFaith in Indiana and the Episcopal Public Policy Network. You can also find pastoral resources and a prayer litany on the diocesan website.

We are living through a sobering Eastertide, beloved, but the God who brought again from the dead our Lord Jesus Christ will see us through this. For we know that even at the grave, we make our song, “Alleluia.” So take time to grieve, pray without ceasing, and take care to rest your body and soul in these days. And may God bless and keep you as we commit ever more deeply to the work before us.

Faithfully,

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Queridos Hermanos:

La noticia que nueve personas murieron después de un tiroteo masivo en una oficina de FedEx cerca del Aeropuerto Internacional de Indianápolis es desgarradora. En nombre de la diócesis, extiendo mi más sincero pésame a todos cuyas vidas han sido tocadas por el tiroteo de anoche, particularmente las familias y amigos de los muertos. Los elevamos en oración durante un servicio de duelo en Christ Church Cathedral esta tarde, y les insto a mantenerlos en sus oraciones.

Les confieso que tengo malestar en mi alma que nosotros los Hoosiers nos estamos acostumbrando a que nos desgarren nuestros corazones. La ciudad de Indianápolis perdió cinco personas en un tiroteo masivo en enero, y cuatro más en marzo. Doscientas quince personas fueron asesinadas en nuestra capital en 2020, un aumento de 40 por ciento que el año anterior. En todo el estado de Indiana, casi 1000 personas murieron por la violencia armada en 2019. Casi seis en diez de los que murieron se quitaron la vida con un arma.

Nuestras calles están inundadas con armas. Pero nuestros líderes estatales y nacionales han tardado mucho en responder, y entonces nos corresponde lamentar cada vida que es perdida a la violencia con armas de fuego, y organizarnos y continuar exigiendo un fin a esta epidemia.

Nos encontramos de luto por estas perdidas graves en la misma estación cuando los cristianos celebran la resurrección de Cristo. La Pascua no es una abstracción para nosotros, y por eso estamos llamados a hacer lo que podemos para traer vida de la muerte. Aquí en la Diócesis de Indianápolis, estamos apoyando a los vulnerables y marginalizados para transformar los sistemas de injusticia que mantiene al pueblo de Dios en riesgo de la violencia armada en nuestros hogares, nuestras escuelas, nuestras comunidades y nuestros lugares de trabajo. Encuentro mucha esperanza en las muchas maneras que nos hemos comprometido con el proceso largo de desmantelar el racismo sistémico, deshacer el mal del encarcelamiento masivo, y cultivar las condiciones en las que nuestras comunidades pueden prosperar.

Tal trabajo es desalentador, pero perseveramos porque estamos llamados a ser ejemplos de Cristo, especialmente en los tiempos más difíciles. Les invito a tomar medidas para poner un fin a la violencia armada y la injusticia sistémica que la permite crecer orando, aprendiendo y abogando utilizando los recursos de Bishops United Against Gun ViolenceFaith in Indiana and the Episcopal Public Policy Network. También, recursos pastorales y una letanía de plegarias están disponibles en el sitio web diocesano.

Estamos viviendo en una Pascua aleccionadora, queridos hermanos, pero el Dios que resucitó de los muertos nuestro Señor Jesucristo, nos acompañará durante todo esto. Porque sabemos que incluso en la tumba, hacemos nuestra canción, “Aleluya”. Así que, tómense tiempo a lamentar, orar sin cesar, y cuídense para descansar el cuerpo y alma en estos días. Y que Dios les bendiga y les mantenga mientras nos comprometemos cada vez más al trabajo que nos enfrenta.

Fielmente,