A Christmas Like No Other: A Message from Bishop Jennifer

Dear Ones,

As we have heard so many times in recent weeks, Christmas will be different this year. In this time when the coronavirus pandemic has touched every corner of the globe, many of us have adapted our beloved rituals, customs, and traditions, but our yearnings to be with family, friends, and other loved ones are deep and the pain at not being able to gather is real.

In my better moments, I imagine this deep longing to be with those I cherish as an echo of the Divine longing that could only be fulfilled by becoming intimately intertwined in humanity: Emmanuel, God with us. While our experience of Christmas will certainly be different this year, at its heart are still the desire that God has to be near to us, the gift of love made flesh in the birth of Jesus the Messiah, and the hope for the reconciliation of all people and all creation.

I hope that in this year, when there has been almost more grief than we can bear, we might accept an invitation to broaden our experience of these holy days. This icon of the Madonna and Child by Anthony VanArsdale, a reproduction of which is hanging outside of Trinity Church in Bloomington, may already be familiar to you. I invite you to pray with this image if you are able. What captivates me is the way the infant Jesus seems to have one hand in a gesture of blessing as the other extends out towards the viewer. It is as if Jesus is trying to wrest free to leap into my arms.

As we celebrate Christmas in a year like no other, I pray that you will be blessed by the steadfast and unceasing love of God in Christ who is always near and who longs for the day when we are once again able to be near one another. May all the blessings of Christmastide be yours.

Faithfully,

image: Madonna and Child by Anthony VanArsdale. Copyright: National Black Catholic Congress. Used with permission.

_________

Queridos,

Como hemos escuchado tantas veces en las últimas semanas, la Navidad será diferente este año. En este momento en que la pandemia de coronavirus ha tocado todos los rincones del mundo, muchos de nosotros hemos adaptado nuestros amados rituales, costumbres y tradiciones, pero nuestros anhelos de estar con familiares, amigos y otros seres queridos son profundos y el dolor de no poder reunirnos es real.

En mis mejores momentos, imagino este profundo anhelo de estar con aquellos a quienes aprecio como un eco del anhelo Divino que sólo podía cumplirse entremezclándose íntimamente con la humanidad: Emmanuel, Dios con nosotros. Si bien nuestra experiencia de la Navidad será diferente este año, en el fondo sigue estando ese deseo de que Dios tiene que estar cerca de nosotros, el don del amor hecho carne en el nacimiento de Jesús el Mesías, y la esperanza de la reconciliación de todas las personas y toda la creación.

Espero que en este año, cuando ha habido casi más dolor del que podemos soportar, podamos aceptar una invitación para ampliar nuestra experiencia de estos días santos. Este icono de la Virgen y el Niño de Anthony VanArsdale, cuya reproducción cuelga fuera de Trinity Church en Bloomington, puede que ya le resulte familiar. Te invito a orar con esta imagen si puedes. Lo que me cautiva es la forma en que el niño Jesús parece tener una mano en un gesto de bendición mientras la otra se extiende hacia el espectador. Es como si Jesús estuviera tratando de liberarse para saltar a mis brazos!

Mientras celebramos la Navidad en un año como ningún otro, oro para que sean bendecidos por el amor constante e incesante de Dios en Cristo, que siempre está cerca y que anhela el día en que podamos volver a estar cerca unos de otros. Que todas las bendiciones de este tiempo de Navidad sean suyas!

Fielmente,

foto: La Virgen con el Niño por Anthony VanArsdale. Copyright: National Black Catholic Congress. Usada con permiso.